ME GUSTAN LAS ARMAS Y SOY ESPAÑOL; FINGIRÉ SER DEPORTISTA
Esto es España, país represor para con sus ciudadanos. Quien gobierna España quiere a los españoles sumisos, aborregados y serviles. Por eso han de ser ciudadanos desarmados que nunca puedan volverse contra quien les somete y esquilma. Para ello gobernamos a golpe de decreto, lo prohibimos todo, regulamos hasta lo mas privado del súbdito, y le sangramos a impuestos, tasas, multas y sanciones varias. A cambio, dejamos que cada cuatro años nos voten para que se crean que viven en democracia. Esto es España, y los políticos se han autoerigido en casta superior.
Ponemos a la prensa y a los periodistas tipo Jon Sistiaga y otros tantos manipuladores a nuestro servicio, y demonizamos todo aquello que no nos conviene. Las armas... las armas son malas. Hagamos que la sociedad las rechace por medio de reportajes sesgados, manipulados y pretenciosos que dibujen caricaturas de aquellos que bajo la mas estricta legalidad las tienen y usan. Creemos alarma social y miedo. Como eso no es suficiente, creemos Leyes y Reglamentos lo mas restrictivos y absurdos que pueda imaginarse para complicarle la existencia y acribillar a sablazos a todo el que aspire a tener un arma. Hagamos que aunque el ciudadano pague las armas, los permisos y las tasas, sus armas no sean suyas jamás, que solo se les otorguen en usufructo. Y limitémosles la cantidad de munición a cifras de auténtica risa, prohibiéndoles arbitrariamente varios de los calibres. No importa que mate igual un calibre prohibido que otro permitido. La cuestión es joder al usuario. Si alguno se desmanda y se rebela, lo metemos en la cárcel sin contemplaciones. Y si comete el mas mínimo error, le requisamos armas y licencias para los restos.
Parece el argumento de una novela sobre una tiranía apocalíptica, pero esto es real. No solo es real, es que es mas grave aún si cabe. Esos gobiernos tienen a su servicio (que no al de los ciudadanos, no nos engañemos), a diversos cuerpos policiales que son garantes y partidarios de tanta prohibición y restricción. Yo me pregunto, si no mas de un 10% de los policías necesitan usar el arma de fuego en su trabajo a lo largo de sus vidas, ¿porque están armados el 100% aunque su labor sea totalmente burocrática?. Si no mas de un 1% de policías necesita hacer uso del arma de fuego estando francos de servicio a lo largo de sus vidas, ¿por que se les permite tener armas cortas particulares y portarlas por donde les de la gana?. ¿No sería mas coherente con su política contraria a las armas en manos de ciudadanos honrados que tampoco ellos tuviesen el derecho al porte de armas de autodefensa?. Esto ya ocurre en países como Inglaterra. Si no quieren armas para nosotros, ¿con que derecho las pretenden para ellos?. Esto es igualmente válido para los políticos, que tienen las armas que desean sin mayor problema.
Los ciudadanos honrados han de valerse de tretas y artimañas para sortear tanta prohibición y acceder a esa arma que les atrae, porque las normativas que nos imponen no permiten la tenencia de ningún tipo de arma de fuego para uso lúdico, de ocio o de placer. Nuestras diferentes licencias son todas dedicadas, ninguna es de tenencia libre. La A se reserva a policías y militares, que son con todo, unos privilegiados.
La B, de uso exclusivo para la autodefensa y absurdamente limitada a una única arma corta, no se concede a nadie que no pertenezca a la élite. Se ha de ser político, amigo o familiar de político, amigo o familiar de alto mando de la autoridad que la concede y/o rico. El resto jamás la obtendrá alegue lo que alegue.
La C, de uso exclusivo de algunos miembros del personal de seguridad privada, que actualmente es una pírrica minoría, se concede a discreción y petición de las empresas de seguridad privada (nunca a petición del vigilante o escolta privado), que con ello presionan y discriminan a sus trabajadores, resulta ser una licencia completamente restrictiva que en la práctica reconoce a la vez y de forma contradictoria que el vigilante está capacitado para portar y usar armas de fuego, y no está capacitado para portar y usar armas de fuego. Se explica en que un escolta está capacitado, puede y debe ir armado con una pistola con intenciones defensivas por la calle para proteger al político o al rico de turno, pero no está capacitado, ni puede portar esa misma arma para su propia autodefensa, ni aún siendo objetivo del terrorismo. Su capacidad parece variar según la hora del día.
La D y la E, ambas se conceden para la práctica de la caza y solo con ese cometido. La primera contempla armas largas ralladas de caza, y la segunda escopetas de ánima lisa y carabinas del calibre .22 Lr. Paradógicamente las carabinas del calibre .22 Lr. no pueden usarse para la caza, pese a guiarse en una licencia creada para la caza. Si que debo reconocer que pese a que son dos licencias claramente reglamentadas para el uso cinegético, se permiten bajo ellas guiar las mismas armas con el argumento del uso deportivo. Algo que resulta innecesario si se regula con cabeza la licencia F de la que hablo a continuación.
La F es la licencia para uso deportivo de forma exclusiva, y la mas restrictiva. Tan restrictiva, que sobrepasa el absurdo. Es la única (junto con la B) que se ha de renovar cada 3 años en vez de cada 5 como el resto (la A no necesita ser renovada). Para su obtención se requiere de forma obligada estar federado en tiro olímpico -es el único deporte en el que se obliga al deportista a federarse en contra de su voluntad que es además inconstitucional- superar un curso con las federaciones de tiro previo pago a éstas (y no barato), y lograr una puntuación determinada en un examen con presencia de Guardia Civil. Una vez estás en posesión de la licencia, estás obligado a competir al menos una vez al año, y aquí está lo mejor, siendo una licencia para uso deportivo, en un deporte que tiene variedad de modalidades y con ellas tipos de armas y calibres diferentes, te limitan la tenencia a una sola arma en tanto en cuanto no asciendas de categoría obteniendo y manteniendo una puntuación. Para agravar la situación, son las federaciones quienes deciden que arma se puede guiar y cual no, dándose arbitrariedades. Hay armas que autorizan unas delegaciones y que no autorizan otras sin causa que lo justifique. Esto a modo de resumen.
La AE ampara las armas de avancarga e históricas, y lo que es histórico o no lo es lo deciden habitualmente funcionarios que no tienen ni puta idea ni de historia, ni de armas.
Luego queda la licencia para menores que no les permite la tenencia, tan solo el uso, bajo la tutela del padre o tutor, que ha de ser el poseedor del arma que el menor use y que se denomina AEM. Un gran absurdo que no se permita la práctica del tiro en acondicionados recintos seguros y controlados a los menores, pero si la caza con escopeta al aire libre.
Explicadas las diferentes licencias, a cualquiera con dos dedos de frente se le ocurriría que se podría simplificar bastante todo este jaleo. Habida cuenta que para la obtención de las licencias D y E se precisan los mismos requisitos, ¿no deberían unificarse en una sola?. Esto como poco.
¿No debería crearse una licencia para la tenencia de armas, (largas y cortas indistintamente), para un uso de ocio?, ¿por que me han de obligar a competir, si lo que quiero es practicar una afición, el tiro al blanco, que no hace daño ni molesta a nadie?. No se necesita tanto papeleo. Una única licencia para armas de uso civil sería bastante. Luego que cada uno decida si quiere usar sus armas para cazar, para competir o para divertirse en una galería. Ya que para cazar, además de la licencia de arnas se necesita una licencia de caza, pues esa última sería lo que facultaría a usar un arma para esa práctica, y no el permiso de armas en sí mismo. Para el tiro de competición se federa uno voluntariamente si lo desea, y si no quiere competir, se paga el uso de la galería, y a disfrutar del tiro de ocio. Una sola licencia de armas para todos los usos, usos que se regularían por otros medios mas razonables.
Solo habría una cosa que añadir a esa licencia única, que sería el permiso especial de porte para la defensa a quien se le tenga que conceder. Es decir, la misma licencia, pero con el añadido de un permiso aparte para el porte oculto. En todo esto no cabe la limitación irracional del número de armas, pues para organizar una carnicería apenas se necesita una sola arma. Hasta aquí el uso de la lógica. Claro que en España lógica y utopía parecen ser una misma cosa.
Lo que no es de recibo es que quien quiera un arma corta tenga que fingir ser un deportista que ni es ni será nunca, por el capricho de cuatro incompetentes que son los que legislan, o que quien la quiere larga alegue ser deportista o cazador, al margen de que realmente lo sea o no. O que se tengan que sufrir los caprichos y abusos de las federaciones que encima cuestan un buen dinero al usuario. Y es que en esta España tercermundista, liberticida y elitista, pocos son aquellos poseedores de licencia F que son deportistas, y no tantos los poseedores de licencias D y/o E que sean cazadores. Las autoridades lo saben, ¿a que tanta hipocresía?. Solo se perjudica al usuario de armas honrado, porque recuerdo una vez mas, que al delincuente no le afectan normas, leyes, reglamentos ni prohibiciones.
Recordemos que las armas se inventaron para lo que se inventaron, que no es el deporte. Que luego se les de ese uso, estupendo, también para eso sirven. Pero se crearon para que escupiesen plomo, y que ese plomo impactase sobre los agresores y los enemigos en las guerras. Tenemos leyes contra los delitos, y la obligación de obtener las licencias, o el prohibir la tenencia de armas no los evitan. No se puede castigar preventivamente, ni eliminar derechos y libertades con ese argumento. Se castiga al que la hace, pero mientras tanto se ha de presumir la honradez y el buen uso del poseedor legal de armas. El control de antecedentes por un lado, y el control médico por otro regula a quien puede o no ser poseedor de armas. Armas son cualquier cosa, tales como las palas de cavar, tridentes de jardín, hachas para la madera, cuchillos de cocina o vehículos automóviles, que todos sirven para matar, y el último mata y mucho. Las armas, como todo lo demás, son meros objetos. Es quien las empuña o conduce el potencial criminal. Es cuestión de coherencia y sentido común y de no ser hipócritas.
Yo no soy propiedad de nadie, así que nadie pretenda imponerme lo que me conviene y lo que no.
Debo añadir que está demostrado que la tenencia de armas en manos de ciudadanos reduce drásticamente la delincuencia, y que la prohibición la dispara. Es otro hecho indiscutible que en España los incidentes con armas de fuego protagonizados por quien las posee legalmente son tan insignificantes, que no tienen ninguna relevancia. En cambio los producidos por delincuentes que no las tienen legalmente, son mas que elevados. Algunos tenemos un alto sentido de la libertad, y sentimos que en España carecemos de ella. No hay duda de que quien llega al poder, siente la necesidad de ejercitarlo de forma tiránica. Y creo que España funcionaría mejor sin políticos. Al menos habría mas libertad.
Ah, quiero declarar que soy español, y me gustan las armas. ¿Debo ser obligatoriamente deportista?.
Esto es España, país represor para con sus ciudadanos. Quien gobierna España quiere a los españoles sumisos, aborregados y serviles. Por eso han de ser ciudadanos desarmados que nunca puedan volverse contra quien les somete y esquilma. Para ello gobernamos a golpe de decreto, lo prohibimos todo, regulamos hasta lo mas privado del súbdito, y le sangramos a impuestos, tasas, multas y sanciones varias. A cambio, dejamos que cada cuatro años nos voten para que se crean que viven en democracia. Esto es España, y los políticos se han autoerigido en casta superior.Ponemos a la prensa y a los periodistas tipo Jon Sistiaga y otros tantos manipuladores a nuestro servicio, y demonizamos todo aquello que no nos conviene. Las armas... las armas son malas. Hagamos que la sociedad las rechace por medio de reportajes sesgados, manipulados y pretenciosos que dibujen caricaturas de aquellos que bajo la mas estricta legalidad las tienen y usan. Creemos alarma social y miedo. Como eso no es suficiente, creemos Leyes y Reglamentos lo mas restrictivos y absurdos que pueda imaginarse para complicarle la existencia y acribillar a sablazos a todo el que aspire a tener un arma. Hagamos que aunque el ciudadano pague las armas, los permisos y las tasas, sus armas no sean suyas jamás, que solo se les otorguen en usufructo. Y limitémosles la cantidad de munición a cifras de auténtica risa, prohibiéndoles arbitrariamente varios de los calibres. No importa que mate igual un calibre prohibido que otro permitido. La cuestión es joder al usuario. Si alguno se desmanda y se rebela, lo metemos en la cárcel sin contemplaciones. Y si comete el mas mínimo error, le requisamos armas y licencias para los restos.
Parece el argumento de una novela sobre una tiranía apocalíptica, pero esto es real. No solo es real, es que es mas grave aún si cabe. Esos gobiernos tienen a su servicio (que no al de los ciudadanos, no nos engañemos), a diversos cuerpos policiales que son garantes y partidarios de tanta prohibición y restricción. Yo me pregunto, si no mas de un 10% de los policías necesitan usar el arma de fuego en su trabajo a lo largo de sus vidas, ¿porque están armados el 100% aunque su labor sea totalmente burocrática?. Si no mas de un 1% de policías necesita hacer uso del arma de fuego estando francos de servicio a lo largo de sus vidas, ¿por que se les permite tener armas cortas particulares y portarlas por donde les de la gana?. ¿No sería mas coherente con su política contraria a las armas en manos de ciudadanos honrados que tampoco ellos tuviesen el derecho al porte de armas de autodefensa?. Esto ya ocurre en países como Inglaterra. Si no quieren armas para nosotros, ¿con que derecho las pretenden para ellos?. Esto es igualmente válido para los políticos, que tienen las armas que desean sin mayor problema.
Los ciudadanos honrados han de valerse de tretas y artimañas para sortear tanta prohibición y acceder a esa arma que les atrae, porque las normativas que nos imponen no permiten la tenencia de ningún tipo de arma de fuego para uso lúdico, de ocio o de placer. Nuestras diferentes licencias son todas dedicadas, ninguna es de tenencia libre. La A se reserva a policías y militares, que son con todo, unos privilegiados.
La B, de uso exclusivo para la autodefensa y absurdamente limitada a una única arma corta, no se concede a nadie que no pertenezca a la élite. Se ha de ser político, amigo o familiar de político, amigo o familiar de alto mando de la autoridad que la concede y/o rico. El resto jamás la obtendrá alegue lo que alegue.
La C, de uso exclusivo de algunos miembros del personal de seguridad privada, que actualmente es una pírrica minoría, se concede a discreción y petición de las empresas de seguridad privada (nunca a petición del vigilante o escolta privado), que con ello presionan y discriminan a sus trabajadores, resulta ser una licencia completamente restrictiva que en la práctica reconoce a la vez y de forma contradictoria que el vigilante está capacitado para portar y usar armas de fuego, y no está capacitado para portar y usar armas de fuego. Se explica en que un escolta está capacitado, puede y debe ir armado con una pistola con intenciones defensivas por la calle para proteger al político o al rico de turno, pero no está capacitado, ni puede portar esa misma arma para su propia autodefensa, ni aún siendo objetivo del terrorismo. Su capacidad parece variar según la hora del día.
La D y la E, ambas se conceden para la práctica de la caza y solo con ese cometido. La primera contempla armas largas ralladas de caza, y la segunda escopetas de ánima lisa y carabinas del calibre .22 Lr. Paradógicamente las carabinas del calibre .22 Lr. no pueden usarse para la caza, pese a guiarse en una licencia creada para la caza. Si que debo reconocer que pese a que son dos licencias claramente reglamentadas para el uso cinegético, se permiten bajo ellas guiar las mismas armas con el argumento del uso deportivo. Algo que resulta innecesario si se regula con cabeza la licencia F de la que hablo a continuación.
La F es la licencia para uso deportivo de forma exclusiva, y la mas restrictiva. Tan restrictiva, que sobrepasa el absurdo. Es la única (junto con la B) que se ha de renovar cada 3 años en vez de cada 5 como el resto (la A no necesita ser renovada). Para su obtención se requiere de forma obligada estar federado en tiro olímpico -es el único deporte en el que se obliga al deportista a federarse en contra de su voluntad que es además inconstitucional- superar un curso con las federaciones de tiro previo pago a éstas (y no barato), y lograr una puntuación determinada en un examen con presencia de Guardia Civil. Una vez estás en posesión de la licencia, estás obligado a competir al menos una vez al año, y aquí está lo mejor, siendo una licencia para uso deportivo, en un deporte que tiene variedad de modalidades y con ellas tipos de armas y calibres diferentes, te limitan la tenencia a una sola arma en tanto en cuanto no asciendas de categoría obteniendo y manteniendo una puntuación. Para agravar la situación, son las federaciones quienes deciden que arma se puede guiar y cual no, dándose arbitrariedades. Hay armas que autorizan unas delegaciones y que no autorizan otras sin causa que lo justifique. Esto a modo de resumen.
La AE ampara las armas de avancarga e históricas, y lo que es histórico o no lo es lo deciden habitualmente funcionarios que no tienen ni puta idea ni de historia, ni de armas.
Luego queda la licencia para menores que no les permite la tenencia, tan solo el uso, bajo la tutela del padre o tutor, que ha de ser el poseedor del arma que el menor use y que se denomina AEM. Un gran absurdo que no se permita la práctica del tiro en acondicionados recintos seguros y controlados a los menores, pero si la caza con escopeta al aire libre.
Explicadas las diferentes licencias, a cualquiera con dos dedos de frente se le ocurriría que se podría simplificar bastante todo este jaleo. Habida cuenta que para la obtención de las licencias D y E se precisan los mismos requisitos, ¿no deberían unificarse en una sola?. Esto como poco.
¿No debería crearse una licencia para la tenencia de armas, (largas y cortas indistintamente), para un uso de ocio?, ¿por que me han de obligar a competir, si lo que quiero es practicar una afición, el tiro al blanco, que no hace daño ni molesta a nadie?. No se necesita tanto papeleo. Una única licencia para armas de uso civil sería bastante. Luego que cada uno decida si quiere usar sus armas para cazar, para competir o para divertirse en una galería. Ya que para cazar, además de la licencia de arnas se necesita una licencia de caza, pues esa última sería lo que facultaría a usar un arma para esa práctica, y no el permiso de armas en sí mismo. Para el tiro de competición se federa uno voluntariamente si lo desea, y si no quiere competir, se paga el uso de la galería, y a disfrutar del tiro de ocio. Una sola licencia de armas para todos los usos, usos que se regularían por otros medios mas razonables.
Solo habría una cosa que añadir a esa licencia única, que sería el permiso especial de porte para la defensa a quien se le tenga que conceder. Es decir, la misma licencia, pero con el añadido de un permiso aparte para el porte oculto. En todo esto no cabe la limitación irracional del número de armas, pues para organizar una carnicería apenas se necesita una sola arma. Hasta aquí el uso de la lógica. Claro que en España lógica y utopía parecen ser una misma cosa.
Lo que no es de recibo es que quien quiera un arma corta tenga que fingir ser un deportista que ni es ni será nunca, por el capricho de cuatro incompetentes que son los que legislan, o que quien la quiere larga alegue ser deportista o cazador, al margen de que realmente lo sea o no. O que se tengan que sufrir los caprichos y abusos de las federaciones que encima cuestan un buen dinero al usuario. Y es que en esta España tercermundista, liberticida y elitista, pocos son aquellos poseedores de licencia F que son deportistas, y no tantos los poseedores de licencias D y/o E que sean cazadores. Las autoridades lo saben, ¿a que tanta hipocresía?. Solo se perjudica al usuario de armas honrado, porque recuerdo una vez mas, que al delincuente no le afectan normas, leyes, reglamentos ni prohibiciones.
Recordemos que las armas se inventaron para lo que se inventaron, que no es el deporte. Que luego se les de ese uso, estupendo, también para eso sirven. Pero se crearon para que escupiesen plomo, y que ese plomo impactase sobre los agresores y los enemigos en las guerras. Tenemos leyes contra los delitos, y la obligación de obtener las licencias, o el prohibir la tenencia de armas no los evitan. No se puede castigar preventivamente, ni eliminar derechos y libertades con ese argumento. Se castiga al que la hace, pero mientras tanto se ha de presumir la honradez y el buen uso del poseedor legal de armas. El control de antecedentes por un lado, y el control médico por otro regula a quien puede o no ser poseedor de armas. Armas son cualquier cosa, tales como las palas de cavar, tridentes de jardín, hachas para la madera, cuchillos de cocina o vehículos automóviles, que todos sirven para matar, y el último mata y mucho. Las armas, como todo lo demás, son meros objetos. Es quien las empuña o conduce el potencial criminal. Es cuestión de coherencia y sentido común y de no ser hipócritas.
Yo no soy propiedad de nadie, así que nadie pretenda imponerme lo que me conviene y lo que no. Debo añadir que está demostrado que la tenencia de armas en manos de ciudadanos reduce drásticamente la delincuencia, y que la prohibición la dispara. Es otro hecho indiscutible que en España los incidentes con armas de fuego protagonizados por quien las posee legalmente son tan insignificantes, que no tienen ninguna relevancia. En cambio los producidos por delincuentes que no las tienen legalmente, son mas que elevados. Algunos tenemos un alto sentido de la libertad, y sentimos que en España carecemos de ella. No hay duda de que quien llega al poder, siente la necesidad de ejercitarlo de forma tiránica. Y creo que España funcionaría mejor sin políticos. Al menos habría mas libertad.
Ah, quiero declarar que soy español, y me gustan las armas. ¿Debo ser obligatoriamente deportista?.
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