ARMAS DE FUEGO Y DELINCUENCIA
En 2010, la Policía Nacional, la Guardia Civil y las policías autonómicas (Mossos d'Esquadra, Ertzaintza y Policía Foral de Navarra) registraron 2.297.353 delitos y faltas, que situó la tasa de criminalidad en 48,9 infracciones penales por cada mil habitantes, 3,2 puntos por debajo del máximo histórico de 2002 (52,1). Estos datos corresponden al Ministerio del Interior entonces dirigido por el nada fiable Alfredo Pérez Rubalcaba, por lo que presumimos que las cifras reales son superiores. A finales de 2010, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contaban con 155.810 efectivos, 37.144 más que en 2003 que supone un crecimiento del 31,3%. Este fuerte incremento en las plantillas policiales ha permitido reforzar las principales áreas de actuación: los especialistas en materia de violencia de género se han incrementado casi un 300%; en crimen organizado, un 105%; en terrorismo, casi un 50%; en fronteras e inmigración, un 62%; y los efectivos de Policía Judicial se han duplicado. Con estos efectivos aumentados sin embargo, solo se resolvieron 336.426 delitos, que supone el 41%, es decir, menos de la mitad. El restante 59% queda impune.
Pese a ello, la ciudad Autónoma de Ceuta tubo un significativo incremento de su tasa (70,4 en 2009 frente a 74,1 a finales de 2010). Y más moderadamente Galicia, con 0,6 puntos; Cantabria con 0,2 puntos más, y Asturias y La Rioja con 0,1 puntos. Nos superan en tasa de criminalidad los países de la Unión Europea, Suecia, Bélgica, Reino Unido (que no olvidemos es un país que prohíbe la tenencia legal de armas de fuego), Alemania o Francia.
Las infracciones penales más importantes son los delitos contra la vida, la integridad y la libertad de las personas, delitos contra el patrimonio, faltas de lesiones y faltas de hurto, que suman el 73% de toda la criminalidad registrada por la Policía y por la Guardia Civil.
Los delitos contra las personas se situaron en 2,66 por cada mil habitantes. Especialmente significativa es la tasa de homicidios dolosos y asesinatos, que se situó en 2,24 homicidios por cada 100.000 habitantes. En términos absolutos fueron asesinadas 294 personas. Igualmente significativos son los robos con violencia, que suponen 14,6 por cada 10.000 habitantes. Los delitos de robo con fuerza en viviendas se situaron en 39,5 por cada 10.000 viviendas, (3,1 más que el año 2009). En 2008 se contabilizaron 332 homicidios violentos.
El Ministerio del Interior gusta muy poco de hacer público el número de armas de fuego en manos de criminales, y el resultado del uso de éstas en los delitos, ya que están tradicionalmente y obsesivamente centrados en reprimir la tenencia de armas a los ciudadanos que las poseen legítimamente.
En España es muy fácil hacerse con un arma de fuego ilegal; basta con seguir la cadena de la delincuencia para encontrar quien te venda un arma. Así funciona en las grandes ciudades, como reconoce José Manuel Sánchez Fornet, que es el responsable del Sindicato Unificado de Policía. Las transacciones se hacen bien en algún piso particular o, en muchos casos, lugares muy concurridos, como puede ser mercadillos callejeros, y en poblados chabolistas donde se da también el tráfico de drogas. En Madrid por ejemplo, basta con dirigirse y preguntar a la gente indicada en barrios madrileños como Lavapiés, Vallecas, Carabanchel o los poblados chabolistas del extrarradio, lugares donde todo el mundo sabe quién se dedica a esto, siempre según fuentes policiales. Los precios varían dependiendo del tipo de arma y de si ha sido ya utilizada o no. Una pistola "marcada" puede rondar los 300 ó 600 euros, y una "limpia", puede llegar hasta los 2.000 o los 3.000 euros. También se puede optar por alquilarla para un determinado delito. Algunas de estas armas en alquiler han sido utilizadas en tiroteos o asesinatos. Conseguir un arma de fuego ilegal en España ha sido siempre facilísimo y lo seguirá siendo.
Un preocupante dato es que actualmente no hay posibilidad de saber cuántas armas ilegales pueden existir en España. Nadie, ningún organismo oficial ni político ni policial, tiene ese dato. Y sin embargo se producen asesinatos y otros delitos con armas de fuego ilegales y no controladas con cierta frecuencia, una parte de ella a manos de mafias, otras a manos de delincuentes comunes. Oficiosamente se estima que en España circulan no menos de 350.000 armas de fuego ilegales que están en manos de delincuentes. Ese número es realmente mucho mayor si hacemos caso a los expertos, que consideran que las guerras en los Balcanes desbordaron España de armas. Procedentes de ciudadanos serbios, bosnios, croatas y kosovares emergen miles de pistolas y fusiles baratos que terminan siendo propiedad de la delincuencia occidental. El mercado se sirve de muchas fuentes para aprovisionarse de armas ilegales, y uno de los caminos es el robo a propietarios legales, como el caso de un revólver marca Astra del calibre .38 Special que se utilizó en el atraco a una sucursal de Caja Madrid y que fue sustraído en 1996 a un Guardia Civil.
Algunos ejemplos de utilización de armas de fuego por parte de delincuentes; dos colombianos morían acribillados en Arganda del Rey y Madrid. Un mes después un hombre era tiroteado en Chamberí y una mujer de nacionalidad china moría de un disparo en el transcurso de un robo. Al mes siguiente un colombiano era asesinado tras recibir varios disparos mientras estaba en el interior de su vehículo. Poco después dos hombres más eran acribillados en Hortaleza y Arganda del Rey. Por último, un hombre chino de 32 años recibió tres disparos en una discoteca y un suramericano era asesinado en San Blas.
En Cordovilla (Navarra), varios encapuchados tendían una emboscada en una urbanización a una mujer de origen colombiano, de 33 años. Usando como reclamo un falso encargo relacionado con su labor de esteticista, y en presencia de su hijo de 14 años, fue abordada por encapuchados que le dispararon y remataron en el suelo. En el lugar se encontraron 9 casquillos del calibre 7´65 mm.
En Alahurín de la Torre (Málaga), dos hombres indocumentados y armados cada uno con una pistola, fueron abatidos por disparos de escopeta en una finca particular. El propietario de la Finca fue detenido por la Guardia Civil.
En Taboadela (Orense), un matrimonio ha aparecido en su vivienda asesinado por disparos. El cadáver del hombre, de 65 años, apareció en las escaleras de la vivienda, mientras que el de la mujer, de 63, se halló en el gallinero.
09 de Noviembre de 2011: La pedanía oriolana de La Murada vivió esa noche una persecución a toda velocidad con tiroteo incluido entre unos ladrones y agentes de la Policía Local. Los supuestos asaltantes de un chalé lograron escapar tras llegar hasta la autovía A-7 y los agentes hallaron después su vehículo, que resultó estar repleto de objetos robados. Los hechos se iniciaron a las 21.30 horas cuando el pedáneo de La Murada alertó a la Policía Local de que se había cometido un robo en una vivienda de la carretera de Los Vives, y la patrulla que se acercó al lugar detectó a los supuestos ladrones en un coche al que dio el alto. Sin embargo, el conductor hizo caso omiso de la señal e intentó atropellar a uno de los agentes, dándose a la fuga a toda velocidad.
En ese momento se inició una persecución por la Avenida Marqués de Lacy, la más céntrica y concurrida vía de la pedanía. Los ladrones condujeron en dirección contraria obligando a los demás vehículos a apartarse para evitar colisionar con ellos. Los policías consiguieron ponerse a su altura, pero entonces uno de los asaltantes sacó un arma de fuego, por lo que se dio aviso a otra patrulla que trató de interceptarles en la rotonda de entrada a Benferi (en la carretera CV-870). Llegados a esta rotonda, un ladrón sacó medio cuerpo por la ventanilla con un arma de fuego en la mano para comenzar a realizar disparos y uno de los agentes respondió al ataque disparando a las ruedas para detener el vehículo. Sin embargo, los huidos se dirigieron hacia la A-7 y provocaron un choque con un coche policial para finalmente lograr incorporarse a la autovía en dirección a Murcia. A dos kilómetros de ese acceso se localizó posteriormente el vehículo en marcha, con las puertas abiertas y sin ocupantes. Se pudo entonces averiguar que el robo del Volkswagen Golf que conducían había sido denunciado en Torrepacheco (Murcia) días antes. Los supuestos ladrones huyeron a la carrera y su búsqueda por parte de los agentes no tuvo resultado. Pese a todo, en el coche se encontraron numerosos objetos presuntamente robados y útiles necesarios para perpetrar el robo (como un "wlakie-talkie", patas de cabra y una maza). El vehículo ha sido trasladado a las dependencias de la Guardia Civil de Callosa de Segura y los investigadores tratarán de encontrar en él pruebas que permitan localizar a los ladrones huidos.
13 de Noviembre de 2011: Un hombre, cuya identidad no ha sido facilitada, murió de un tiro en el pecho en Mazarrón (Murcia) y otro quedó herido muy grave de un disparo en la cabeza tras un tiroteo. Agentes de paisano de la Policía Local de Mazarrón lograron detener al presunto autor de los hechos, según confirmaron fuentes del citado cuerpo, que precisaron que el caso, que investiga la Guardia Civil, se encuentra bajo secreto de sumario. Los hechos ocurrieron a las 23.00 horas del domingo en la avenida Constitución de la citada localidad, donde varios vecinos escucharon los disparos y llamaron al teléfono único de emergencias para informar de que una persona se encontraba tendida en el suelo y que habían escuchado detonaciones. La Policía Local acudió al lugar de los hechos, donde también fue enviada una unidad medicalizada de emergencias, cuyo facultativo sólo pudo certificar la muerte del hombre tendido en el suelo con el disparo. Minutos más tarde, y a unos 400 metros de donde se encontraba el fallecido, fue hallado otro hombre con una herida de arma de fuego en la cabeza, el cual fue estabilizado por los efectivos de la UME, que lo trasladaron al hospital Virgen de la Arrixaca, donde ingresó en estado crítico.
El 27 de Noviembre de 2011 en la barriada sevillana de Torreblanca, un bar en el que había numerosos clientes fue tiroteado desde el exterior después de que en el mismo se refugiara un individuo que, al parecer, estaba siendo objeto de una persecución. El suceso acabó sin heridos, si bien una mujer tuvo que ser asistida por los servicios de emergencias sanitarias después de sufrir una crisis de ansiedad. El hecho se produjo alrededor de las diez de la noche en el bar «Bulevar», en la calle Canal de los Presos, cuando, según testigos presenciales, en el mismo entró de manera atropellada un joven al que aparentemente perseguían desde un coche oscuro ocupado por varios individuos. A la irrupción del supuesto perseguido siguió la aparición de un segundo individuo, al parecer uno de los ocupantes del coche, que se plantó delante del bar y comenzó a disparar contra el mismo con una escopeta de caza. Según los testigos, el individuo realizó entre cuatro y seis disparos, lo que le obligó a cargar varias veces el arma. Algunos de los impactos llegaron a alcanzar la cristalera del bar, en el que se vivieron escenas de pánico, con clientes tirados por los suelos y escondiéndose por los rincones mientras duraban los disparos. Lo que sí parece confirmado es que, tras consumar la agresión, el tirador montó en el coche que perseguía a la víctima y desapareció con él. Al mismo tiempo, el perseguido aprovechó la confusión para esfumarse igualmente, sin que nadie lograra advertirlo. El suceso aún tuvo un segundo capítulo cuando hasta el lugar llegó una moto ocupada por otros dos individuos que se dedicaron a recoger los cartuchos disparados previamente por el agresor.
Un hombre de 38 años falleció el pasado 7 de Diciembre de 2011 en un barrio de Coslada víctima de varios disparos. La víctima ha sido identificada como R.D., ciudadano de nacionalidad colombiana, según su documentación. Los hechos, según informó un portavoz policial, ocurrieron sobre las 15:10 horas de tarde en una zona de viviendas bajas en la confluencia de las calles de San Pedro y de Perú. La sala del 091 recibió el aviso de que una persona sin identificar había disparado a un varón hiriéndole gravemente, tras lo cual habría escapado corriendo. El cuerpo, según las mismas fuentes, presentaba al menos dos disparos en la cabeza y otros dos en el resto del cuerpo que habrían sido realizados a corta distancia.
Son solo unos pocos ejemplos de los muchos sucesos con armas de fuego que se suceden con frecuencia.
Recientemente se restringió mucho en el Reglamento de armas lo tocante a las armas inutilizadas, en una decisión catastrófica para los coleccionistas, con la supuesta finalidad de limitar las armas que eran rehabilitadas. Sin embargo han obviado que su origen, como el de muchas de las armas ilegales que penetran en España, es fundamentalmente Portugal, donde no afectan las normativas españolas.
Todos estos datos demuestran que la prohibición de armas legales a ciudadanos honrados, lejos de disminuir el número de armas de fuego en España, pues solo disminuye el de las legales, hace que aumenten mucho mas las ilegales que usan los delincuentes sabedores de que sus víctimas están indefensas y que ellos adquieren una clara superioridad. Y por supuesto con ello no se reduce la criminalidad armada. Todo lo contrario.
Prueba de esto son los datos de los tan negativamente (interesada y falsamente) citados Estados Unidos de Norteamérica, donde en la actualidad 28 de los estados que forman los EEUU tienen leyes que permiten ir armados a sus ciudadanos, y según estudios oficiales en esos estados la criminalidad y delincuencia son ampliamente inferiores respecto a los estados donde no se le permiten armas a los ciudadanos. Por ejemplo, la tasa de homicidios es un 41% mas baja, la tasa de atracos es un 38% inferior. Por contra, en los estados con prohibición total sobre la tenencia de armas presentan los mayores indices de criminalidad. Según un informe del FBI de 1995 se produjo en ese año el mayor descenso de la criminalidad en EEUU desde 1960.
Para finalizar, voy a traer algunos ejemplos de como las armas de fuego en manos de ciudadanos honrados impiden matanzas:
16 de enero de 2002. Peter Odighizuwa se persona en el campus furioso porque le habían suspendido. Portaba una pistola y les gritaba a los estudiantes: "venid a por mí". Los estudiantes huyeron al ver el arma, y casi inmediatamente comenzó a disparar. En segundos, Odighizuwa había matado al decano de la Facultad, a un profesor y a una estudiante, y había herido a otros tres estudiantes, a uno en el pecho, a otro en el vientre y al último en la garganta. Muchos estudiantes oyeron los disparos, y de entre ellos, dos, Tracy Bridges que estaba fuera de la Facultad y Mikael Gross que acababa de volver del almuerzo corrieron inmediatamente a sus coches. Los dos tenían en sus vehículos bajo llave una pistola. Ambos se acercaron a la vez a Odighizuwa desde diferentes direcciones apuntándole con sus armas. Bridges gritó a Odighizuwa que soltara el arma. Cuando Odighizuwa se dio cuenta de que le tenían encañonado dejó caer su pistola. Un tercer estudiante, desarmado, Ted Besen, se acercó al asesino y fue atacado físicamente.Los tres estudiantes pudieron reducirle y detenerlo hasta que llegó la Policía. Odighizuwa está en la cárcel por los asesinatos cometidos. Su ensalada de tiros acabó rápidamente cuando se enfrentó a dos estudiantes armados. Ese día no hubo más víctimas, gracias a que dos ciudadanos poseían armas de fuego.
Otro ejemplo: Luke Woodham era un adolescente con problemas. En 1997 asesinó a su madre y se puso una gabardina, se llenó los bolsillos de munición, y armado con una pistola se fue al Instituro Superior Pearl, en Pearl, Mississippi. En rápida sucesión mató a dos estudiantes e hirió a otros siete. Tenía planeado dispar a cuantos estudiantes pudiera y seguiría hasta oir las sirenas de la Policía, momento en que huiría en su coche dejando el campus. De allí iría al cercano Instituto Medio Pearl y empezaría a disparar de nuevo. El final no estaba claro. Tal vez se suicidaría, o tal vez la Policía acabase por darle alcance y matarle. De cualquier manera, mucha más gente iba a morir. Lo que el plan de Woodham no contemplaba fueron los actos del subdirector Joel Myrick, que cuando oyó los disparos, y dado que según las Leyes USA de zonas libres de armas no podía tener una pistola en el Instituto, pero sí en su coche, corrió al aparcamiento para hacerse con su arma. Mientras Myrick volvía al Instituto, Woodham se dirigía en en su vehículo a su siguiente objetivo. Myrick le apuntó con su arma, y al ver la pistola, el adolescente se estrelló con su coche. Myrick se acercó y encañonó al asesino, que se rindió inmediatamente. No hubo más víctimas ese día, gracias a esa intervención que hubiera sido imposible sin un arma defensiva.
Otro ejemplo mas: Probablemente, mucha gente ha olvidado el tiroteo de Edinboro, Pennsylvania. Fue en un baile de graduación en el que Andrew Wurst entró para desahogar su ira contra el instituto. Primero, fuera, disparó al profesor John Gillette y a continuación empezó a disparar al azar en el restaurante, donde se habían reunido 240 estudiantes. Fue el propietario del restaurante, James Strand, armado con una escopeta, quien capturó al tirador y lo detuvo hasta la llegada de la policía. No hubo más víctimas ese día,pero de no haber mediado un arma legal en manos de un ciudadano honrado, se hubiera producido una carnicería.
Y un último: Un joven entró en la galería comercial de la Plaza Trolley, en Salt Lake City. La galería se había declarado a sí misma "zona libre de armas de fuego", prohibiendo llevarlas a sus clientes. A ese joven no le preocupaba la prohibición, al contrario, le convenía que sus víctimas no pudieran defenderse. Abrió fuego aun antes de entrar, matando a sus primeras víctimas justo en la puerta principal. Al entrar en el vestíbulo de la galería iba disparando en todas direcciones hiriendo a varias personas más en una tienda de tarjetas al principio de la galería, y continuó hacia la tienda Pottery Barn Kids. Lo que no podía esperar es que un cliente, Kenneth Hammond, un policía de Salt Lake City que no estaba de servicio, había hecho caso omiso de los carteles que informaban a los clientes de que no se podía entrar armado.
Según la legislación era un civil ese día y probablemente debería haber dejado el arma en su vehículo, pero no lo hizo. Estaba cenando en la galería con su esposa cuando oyó los disparos. Le dijo que se escondiese y llamase a Emergencias, y fue a enfrentarse al asesino, que se encontró con quien respondía a su fuego asesino. Centrado en protegerse de Hammond, el criminal ya no tuvo tiempo para matar a nadie más. Hammond pudo mantener a raya al tirador hasta que llegó la policía. El criminal fue abatido de un disparo.
Precisamente los criminales buscan víctimas indefensas y desprotegidas, y la prohibición de armas se lo pone muy fácil, pues esas prohibiciones no les afectan a ellos. En España, además, las Leyes benefician al criminal, y perjudican a la víctima a la que se le niega el derecho a la defensa y la seguridad.
En 2010, la Policía Nacional, la Guardia Civil y las policías autonómicas (Mossos d'Esquadra, Ertzaintza y Policía Foral de Navarra) registraron 2.297.353 delitos y faltas, que situó la tasa de criminalidad en 48,9 infracciones penales por cada mil habitantes, 3,2 puntos por debajo del máximo histórico de 2002 (52,1). Estos datos corresponden al Ministerio del Interior entonces dirigido por el nada fiable Alfredo Pérez Rubalcaba, por lo que presumimos que las cifras reales son superiores. A finales de 2010, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado contaban con 155.810 efectivos, 37.144 más que en 2003 que supone un crecimiento del 31,3%. Este fuerte incremento en las plantillas policiales ha permitido reforzar las principales áreas de actuación: los especialistas en materia de violencia de género se han incrementado casi un 300%; en crimen organizado, un 105%; en terrorismo, casi un 50%; en fronteras e inmigración, un 62%; y los efectivos de Policía Judicial se han duplicado. Con estos efectivos aumentados sin embargo, solo se resolvieron 336.426 delitos, que supone el 41%, es decir, menos de la mitad. El restante 59% queda impune.Pese a ello, la ciudad Autónoma de Ceuta tubo un significativo incremento de su tasa (70,4 en 2009 frente a 74,1 a finales de 2010). Y más moderadamente Galicia, con 0,6 puntos; Cantabria con 0,2 puntos más, y Asturias y La Rioja con 0,1 puntos. Nos superan en tasa de criminalidad los países de la Unión Europea, Suecia, Bélgica, Reino Unido (que no olvidemos es un país que prohíbe la tenencia legal de armas de fuego), Alemania o Francia.
Las infracciones penales más importantes son los delitos contra la vida, la integridad y la libertad de las personas, delitos contra el patrimonio, faltas de lesiones y faltas de hurto, que suman el 73% de toda la criminalidad registrada por la Policía y por la Guardia Civil.
Los delitos contra las personas se situaron en 2,66 por cada mil habitantes. Especialmente significativa es la tasa de homicidios dolosos y asesinatos, que se situó en 2,24 homicidios por cada 100.000 habitantes. En términos absolutos fueron asesinadas 294 personas. Igualmente significativos son los robos con violencia, que suponen 14,6 por cada 10.000 habitantes. Los delitos de robo con fuerza en viviendas se situaron en 39,5 por cada 10.000 viviendas, (3,1 más que el año 2009). En 2008 se contabilizaron 332 homicidios violentos.
El Ministerio del Interior gusta muy poco de hacer público el número de armas de fuego en manos de criminales, y el resultado del uso de éstas en los delitos, ya que están tradicionalmente y obsesivamente centrados en reprimir la tenencia de armas a los ciudadanos que las poseen legítimamente.
En España es muy fácil hacerse con un arma de fuego ilegal; basta con seguir la cadena de la delincuencia para encontrar quien te venda un arma. Así funciona en las grandes ciudades, como reconoce José Manuel Sánchez Fornet, que es el responsable del Sindicato Unificado de Policía. Las transacciones se hacen bien en algún piso particular o, en muchos casos, lugares muy concurridos, como puede ser mercadillos callejeros, y en poblados chabolistas donde se da también el tráfico de drogas. En Madrid por ejemplo, basta con dirigirse y preguntar a la gente indicada en barrios madrileños como Lavapiés, Vallecas, Carabanchel o los poblados chabolistas del extrarradio, lugares donde todo el mundo sabe quién se dedica a esto, siempre según fuentes policiales. Los precios varían dependiendo del tipo de arma y de si ha sido ya utilizada o no. Una pistola "marcada" puede rondar los 300 ó 600 euros, y una "limpia", puede llegar hasta los 2.000 o los 3.000 euros. También se puede optar por alquilarla para un determinado delito. Algunas de estas armas en alquiler han sido utilizadas en tiroteos o asesinatos. Conseguir un arma de fuego ilegal en España ha sido siempre facilísimo y lo seguirá siendo.
Un preocupante dato es que actualmente no hay posibilidad de saber cuántas armas ilegales pueden existir en España. Nadie, ningún organismo oficial ni político ni policial, tiene ese dato. Y sin embargo se producen asesinatos y otros delitos con armas de fuego ilegales y no controladas con cierta frecuencia, una parte de ella a manos de mafias, otras a manos de delincuentes comunes. Oficiosamente se estima que en España circulan no menos de 350.000 armas de fuego ilegales que están en manos de delincuentes. Ese número es realmente mucho mayor si hacemos caso a los expertos, que consideran que las guerras en los Balcanes desbordaron España de armas. Procedentes de ciudadanos serbios, bosnios, croatas y kosovares emergen miles de pistolas y fusiles baratos que terminan siendo propiedad de la delincuencia occidental. El mercado se sirve de muchas fuentes para aprovisionarse de armas ilegales, y uno de los caminos es el robo a propietarios legales, como el caso de un revólver marca Astra del calibre .38 Special que se utilizó en el atraco a una sucursal de Caja Madrid y que fue sustraído en 1996 a un Guardia Civil.
Algunos ejemplos de utilización de armas de fuego por parte de delincuentes; dos colombianos morían acribillados en Arganda del Rey y Madrid. Un mes después un hombre era tiroteado en Chamberí y una mujer de nacionalidad china moría de un disparo en el transcurso de un robo. Al mes siguiente un colombiano era asesinado tras recibir varios disparos mientras estaba en el interior de su vehículo. Poco después dos hombres más eran acribillados en Hortaleza y Arganda del Rey. Por último, un hombre chino de 32 años recibió tres disparos en una discoteca y un suramericano era asesinado en San Blas.
En Cordovilla (Navarra), varios encapuchados tendían una emboscada en una urbanización a una mujer de origen colombiano, de 33 años. Usando como reclamo un falso encargo relacionado con su labor de esteticista, y en presencia de su hijo de 14 años, fue abordada por encapuchados que le dispararon y remataron en el suelo. En el lugar se encontraron 9 casquillos del calibre 7´65 mm.
En Alahurín de la Torre (Málaga), dos hombres indocumentados y armados cada uno con una pistola, fueron abatidos por disparos de escopeta en una finca particular. El propietario de la Finca fue detenido por la Guardia Civil.
En Taboadela (Orense), un matrimonio ha aparecido en su vivienda asesinado por disparos. El cadáver del hombre, de 65 años, apareció en las escaleras de la vivienda, mientras que el de la mujer, de 63, se halló en el gallinero.
09 de Noviembre de 2011: La pedanía oriolana de La Murada vivió esa noche una persecución a toda velocidad con tiroteo incluido entre unos ladrones y agentes de la Policía Local. Los supuestos asaltantes de un chalé lograron escapar tras llegar hasta la autovía A-7 y los agentes hallaron después su vehículo, que resultó estar repleto de objetos robados. Los hechos se iniciaron a las 21.30 horas cuando el pedáneo de La Murada alertó a la Policía Local de que se había cometido un robo en una vivienda de la carretera de Los Vives, y la patrulla que se acercó al lugar detectó a los supuestos ladrones en un coche al que dio el alto. Sin embargo, el conductor hizo caso omiso de la señal e intentó atropellar a uno de los agentes, dándose a la fuga a toda velocidad.
En ese momento se inició una persecución por la Avenida Marqués de Lacy, la más céntrica y concurrida vía de la pedanía. Los ladrones condujeron en dirección contraria obligando a los demás vehículos a apartarse para evitar colisionar con ellos. Los policías consiguieron ponerse a su altura, pero entonces uno de los asaltantes sacó un arma de fuego, por lo que se dio aviso a otra patrulla que trató de interceptarles en la rotonda de entrada a Benferi (en la carretera CV-870). Llegados a esta rotonda, un ladrón sacó medio cuerpo por la ventanilla con un arma de fuego en la mano para comenzar a realizar disparos y uno de los agentes respondió al ataque disparando a las ruedas para detener el vehículo. Sin embargo, los huidos se dirigieron hacia la A-7 y provocaron un choque con un coche policial para finalmente lograr incorporarse a la autovía en dirección a Murcia. A dos kilómetros de ese acceso se localizó posteriormente el vehículo en marcha, con las puertas abiertas y sin ocupantes. Se pudo entonces averiguar que el robo del Volkswagen Golf que conducían había sido denunciado en Torrepacheco (Murcia) días antes. Los supuestos ladrones huyeron a la carrera y su búsqueda por parte de los agentes no tuvo resultado. Pese a todo, en el coche se encontraron numerosos objetos presuntamente robados y útiles necesarios para perpetrar el robo (como un "wlakie-talkie", patas de cabra y una maza). El vehículo ha sido trasladado a las dependencias de la Guardia Civil de Callosa de Segura y los investigadores tratarán de encontrar en él pruebas que permitan localizar a los ladrones huidos.
13 de Noviembre de 2011: Un hombre, cuya identidad no ha sido facilitada, murió de un tiro en el pecho en Mazarrón (Murcia) y otro quedó herido muy grave de un disparo en la cabeza tras un tiroteo. Agentes de paisano de la Policía Local de Mazarrón lograron detener al presunto autor de los hechos, según confirmaron fuentes del citado cuerpo, que precisaron que el caso, que investiga la Guardia Civil, se encuentra bajo secreto de sumario. Los hechos ocurrieron a las 23.00 horas del domingo en la avenida Constitución de la citada localidad, donde varios vecinos escucharon los disparos y llamaron al teléfono único de emergencias para informar de que una persona se encontraba tendida en el suelo y que habían escuchado detonaciones. La Policía Local acudió al lugar de los hechos, donde también fue enviada una unidad medicalizada de emergencias, cuyo facultativo sólo pudo certificar la muerte del hombre tendido en el suelo con el disparo. Minutos más tarde, y a unos 400 metros de donde se encontraba el fallecido, fue hallado otro hombre con una herida de arma de fuego en la cabeza, el cual fue estabilizado por los efectivos de la UME, que lo trasladaron al hospital Virgen de la Arrixaca, donde ingresó en estado crítico.
El 27 de Noviembre de 2011 en la barriada sevillana de Torreblanca, un bar en el que había numerosos clientes fue tiroteado desde el exterior después de que en el mismo se refugiara un individuo que, al parecer, estaba siendo objeto de una persecución. El suceso acabó sin heridos, si bien una mujer tuvo que ser asistida por los servicios de emergencias sanitarias después de sufrir una crisis de ansiedad. El hecho se produjo alrededor de las diez de la noche en el bar «Bulevar», en la calle Canal de los Presos, cuando, según testigos presenciales, en el mismo entró de manera atropellada un joven al que aparentemente perseguían desde un coche oscuro ocupado por varios individuos. A la irrupción del supuesto perseguido siguió la aparición de un segundo individuo, al parecer uno de los ocupantes del coche, que se plantó delante del bar y comenzó a disparar contra el mismo con una escopeta de caza. Según los testigos, el individuo realizó entre cuatro y seis disparos, lo que le obligó a cargar varias veces el arma. Algunos de los impactos llegaron a alcanzar la cristalera del bar, en el que se vivieron escenas de pánico, con clientes tirados por los suelos y escondiéndose por los rincones mientras duraban los disparos. Lo que sí parece confirmado es que, tras consumar la agresión, el tirador montó en el coche que perseguía a la víctima y desapareció con él. Al mismo tiempo, el perseguido aprovechó la confusión para esfumarse igualmente, sin que nadie lograra advertirlo. El suceso aún tuvo un segundo capítulo cuando hasta el lugar llegó una moto ocupada por otros dos individuos que se dedicaron a recoger los cartuchos disparados previamente por el agresor.
Un hombre de 38 años falleció el pasado 7 de Diciembre de 2011 en un barrio de Coslada víctima de varios disparos. La víctima ha sido identificada como R.D., ciudadano de nacionalidad colombiana, según su documentación. Los hechos, según informó un portavoz policial, ocurrieron sobre las 15:10 horas de tarde en una zona de viviendas bajas en la confluencia de las calles de San Pedro y de Perú. La sala del 091 recibió el aviso de que una persona sin identificar había disparado a un varón hiriéndole gravemente, tras lo cual habría escapado corriendo. El cuerpo, según las mismas fuentes, presentaba al menos dos disparos en la cabeza y otros dos en el resto del cuerpo que habrían sido realizados a corta distancia.
Son solo unos pocos ejemplos de los muchos sucesos con armas de fuego que se suceden con frecuencia.
Recientemente se restringió mucho en el Reglamento de armas lo tocante a las armas inutilizadas, en una decisión catastrófica para los coleccionistas, con la supuesta finalidad de limitar las armas que eran rehabilitadas. Sin embargo han obviado que su origen, como el de muchas de las armas ilegales que penetran en España, es fundamentalmente Portugal, donde no afectan las normativas españolas.
Todos estos datos demuestran que la prohibición de armas legales a ciudadanos honrados, lejos de disminuir el número de armas de fuego en España, pues solo disminuye el de las legales, hace que aumenten mucho mas las ilegales que usan los delincuentes sabedores de que sus víctimas están indefensas y que ellos adquieren una clara superioridad. Y por supuesto con ello no se reduce la criminalidad armada. Todo lo contrario.
Prueba de esto son los datos de los tan negativamente (interesada y falsamente) citados Estados Unidos de Norteamérica, donde en la actualidad 28 de los estados que forman los EEUU tienen leyes que permiten ir armados a sus ciudadanos, y según estudios oficiales en esos estados la criminalidad y delincuencia son ampliamente inferiores respecto a los estados donde no se le permiten armas a los ciudadanos. Por ejemplo, la tasa de homicidios es un 41% mas baja, la tasa de atracos es un 38% inferior. Por contra, en los estados con prohibición total sobre la tenencia de armas presentan los mayores indices de criminalidad. Según un informe del FBI de 1995 se produjo en ese año el mayor descenso de la criminalidad en EEUU desde 1960.
Para finalizar, voy a traer algunos ejemplos de como las armas de fuego en manos de ciudadanos honrados impiden matanzas:
16 de enero de 2002. Peter Odighizuwa se persona en el campus furioso porque le habían suspendido. Portaba una pistola y les gritaba a los estudiantes: "venid a por mí". Los estudiantes huyeron al ver el arma, y casi inmediatamente comenzó a disparar. En segundos, Odighizuwa había matado al decano de la Facultad, a un profesor y a una estudiante, y había herido a otros tres estudiantes, a uno en el pecho, a otro en el vientre y al último en la garganta. Muchos estudiantes oyeron los disparos, y de entre ellos, dos, Tracy Bridges que estaba fuera de la Facultad y Mikael Gross que acababa de volver del almuerzo corrieron inmediatamente a sus coches. Los dos tenían en sus vehículos bajo llave una pistola. Ambos se acercaron a la vez a Odighizuwa desde diferentes direcciones apuntándole con sus armas. Bridges gritó a Odighizuwa que soltara el arma. Cuando Odighizuwa se dio cuenta de que le tenían encañonado dejó caer su pistola. Un tercer estudiante, desarmado, Ted Besen, se acercó al asesino y fue atacado físicamente.Los tres estudiantes pudieron reducirle y detenerlo hasta que llegó la Policía. Odighizuwa está en la cárcel por los asesinatos cometidos. Su ensalada de tiros acabó rápidamente cuando se enfrentó a dos estudiantes armados. Ese día no hubo más víctimas, gracias a que dos ciudadanos poseían armas de fuego.
Otro ejemplo: Luke Woodham era un adolescente con problemas. En 1997 asesinó a su madre y se puso una gabardina, se llenó los bolsillos de munición, y armado con una pistola se fue al Instituro Superior Pearl, en Pearl, Mississippi. En rápida sucesión mató a dos estudiantes e hirió a otros siete. Tenía planeado dispar a cuantos estudiantes pudiera y seguiría hasta oir las sirenas de la Policía, momento en que huiría en su coche dejando el campus. De allí iría al cercano Instituto Medio Pearl y empezaría a disparar de nuevo. El final no estaba claro. Tal vez se suicidaría, o tal vez la Policía acabase por darle alcance y matarle. De cualquier manera, mucha más gente iba a morir. Lo que el plan de Woodham no contemplaba fueron los actos del subdirector Joel Myrick, que cuando oyó los disparos, y dado que según las Leyes USA de zonas libres de armas no podía tener una pistola en el Instituto, pero sí en su coche, corrió al aparcamiento para hacerse con su arma. Mientras Myrick volvía al Instituto, Woodham se dirigía en en su vehículo a su siguiente objetivo. Myrick le apuntó con su arma, y al ver la pistola, el adolescente se estrelló con su coche. Myrick se acercó y encañonó al asesino, que se rindió inmediatamente. No hubo más víctimas ese día, gracias a esa intervención que hubiera sido imposible sin un arma defensiva.
Otro ejemplo mas: Probablemente, mucha gente ha olvidado el tiroteo de Edinboro, Pennsylvania. Fue en un baile de graduación en el que Andrew Wurst entró para desahogar su ira contra el instituto. Primero, fuera, disparó al profesor John Gillette y a continuación empezó a disparar al azar en el restaurante, donde se habían reunido 240 estudiantes. Fue el propietario del restaurante, James Strand, armado con una escopeta, quien capturó al tirador y lo detuvo hasta la llegada de la policía. No hubo más víctimas ese día,pero de no haber mediado un arma legal en manos de un ciudadano honrado, se hubiera producido una carnicería.
Y un último: Un joven entró en la galería comercial de la Plaza Trolley, en Salt Lake City. La galería se había declarado a sí misma "zona libre de armas de fuego", prohibiendo llevarlas a sus clientes. A ese joven no le preocupaba la prohibición, al contrario, le convenía que sus víctimas no pudieran defenderse. Abrió fuego aun antes de entrar, matando a sus primeras víctimas justo en la puerta principal. Al entrar en el vestíbulo de la galería iba disparando en todas direcciones hiriendo a varias personas más en una tienda de tarjetas al principio de la galería, y continuó hacia la tienda Pottery Barn Kids. Lo que no podía esperar es que un cliente, Kenneth Hammond, un policía de Salt Lake City que no estaba de servicio, había hecho caso omiso de los carteles que informaban a los clientes de que no se podía entrar armado.
Según la legislación era un civil ese día y probablemente debería haber dejado el arma en su vehículo, pero no lo hizo. Estaba cenando en la galería con su esposa cuando oyó los disparos. Le dijo que se escondiese y llamase a Emergencias, y fue a enfrentarse al asesino, que se encontró con quien respondía a su fuego asesino. Centrado en protegerse de Hammond, el criminal ya no tuvo tiempo para matar a nadie más. Hammond pudo mantener a raya al tirador hasta que llegó la policía. El criminal fue abatido de un disparo.Precisamente los criminales buscan víctimas indefensas y desprotegidas, y la prohibición de armas se lo pone muy fácil, pues esas prohibiciones no les afectan a ellos. En España, además, las Leyes benefician al criminal, y perjudican a la víctima a la que se le niega el derecho a la defensa y la seguridad.
2 comentarios:
ha pasado un año desde que escribiste este excelente articulo y en ese tiempo la cosa ha empeorado.y en el futuro proximo con esta crisis, los asaltos a joyerias,comercios y al hogar se incrementaran mas ,tal como tambien ocurre con el extraordinario aumento de armas de fuego en manos de delincuentes ,incluso se estan dando casos de fabricas clandestinas de armas.
Supongo que el estado actual en que se encuentra el pueblo español fomenta la delincuencia de todo tipo.
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