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jueves, 19 de mayo de 2011


MENCIONES HONORÍFICAS DESPRESTIGIADAS, Y ÁVIDOS DE NOTORIEDAD.

Desgraciadamente nos vemos obligados ha hablar nuevamente de gente y actos vergonzantes. Y tenemos que hacerlo, porque cada paso que este tipo de gente da, supone dos pasos atrás para el personal de seguridad privada. En cada acción que emprenden en todo caso en su propio nombre (jamás en nombre de los vigilantes de seguridad, que no han delegado nada en ellos), se hacen patentes dos incuestionables realidades; su increíble incompetencia e ignorancia, y su desmesurado afán de notoriedad al precio que sea.

Esto se viene demostrando cada corto espacio de tiempo, y solo navegando un poco por la Web tenemos los ejemplos. No serían nada mas que unos meros episodios del frikismo jocoso-festivo nacional tan abundante en España, si no fuese por las serias consecuencias que sus irresponsables actos pueden acarrear a todo un sector profesional.

Recordemos un ejemplo de meteduras de pata causadas por la ceguera que les produce su egolatría, que les impide ver su mediocridad y total falta de capacidad: En 2009 cierto grupo de auto-proclamados "representantes de los vigilantes" perpetró una vez mas un prepotente texto plagado de incorrecciones y errores que demostraba que desconoce aquello de lo que trata (algo habitual y reiterativo en sus acciones) en el cual venían a solicitar la devolución del carácter de agentes de la Autoridad para los vigilantes de seguridad privada cuya extensión (les gusta sobre-dimensionar sus escritos llenándolos de inútil contenido) lo hacen infumable. Si se repasa con atención se pueden encontrar nada menos que 26 errores (el texto entero es un gran error en sí mismo) detectados. En ellos podemos ver la calidad de esa "petición popular" que nadie ha pedido, y esa "bomba del siglo", que hablando en plata, es pura mierda, cuya consecuencia es que las autoridades les respondieron con un escueto folio y medio mandándoles a freír espárragos.

La respuesta que reciben muestra con absoluta claridad que la gente del departamento al que se dirigieron ignoraron el plomizo texto que el ignorante de su autor les entregó, y que no tomaron en consideración absolutamente nada de lo que recogía ese mamotreto de insustancialidades. Normal, no había por donde cogerlo. De ahí que la respuesta se centre en dos puntos vagamente analizados, que no responden a lo pretendido por el torpe del autor ni a ninguno de sus puntos. Se limitan a decir que a los vigilantes les protege el artículo 555 del código penal (algo que es incierto en la inmensa mayoría de ocasiones), y a justificar pobremente y sin argumentar que el servicio de los vigilantes es privado y para clientes privados, algo que tampoco se ajusta fielmente a la realidad. En resumen, que es una respuesta de compromiso dada a un minúsculo grupito de baja cualificación que no es respetado por el Ministerio del Interior, quienes no han querido perder el tiempo con chorradas mal planteadas y peor argumentadas.

Así pues estos luchadores por la recuperación del carácter de agentes de la Autoridad para los vigilantes de seguridad se conformaron con la (mas que esperable) respuesta de un estamento que limita sus funciones al mero análisis consultivo técnico, y que en ningún caso tiene la potestad de concesión de tal pretensión que recae en todo caso en el Congreso de los Diputados, y no en un órgano meramente consultor y que siempre emite sus respuestas con carácter "no vinculante". Se conformaron y no solo eso; además se han convertido en firmes defensores de justo lo contrario de lo que reclamaban, esto es, defensores de la no concesión del carácter de agentes de la Autoridad siguiendo fielmente (y siendo difusores de su parecer) el dictado del comisario jefe de la Unidad Central de Seguridad Privada del Cuerpo Nacional de Policía del que se dicen grandes admiradores, pese a ser un personaje nada apreciado por los agentes de seguridad privada y del resto de asociaciones y sindicatos que ven en su labor perjuicios para el personal de seguridad privada.

Creo que actualmente nadie da valor ni credibilidad a las menciones honoríficas que conceden las Unidades de Seguridad Privada del Cuerpo Nacional de Policía a los agentes privados. Es sabido que suelen concederse a gente que no las merece en su mayoría, y que en contadas ocasiones se conceden a quienes de verdad las merecen. Por ello no se conceden a los héroes del 11M, a los que sufren palizas a diario, a los fallecidos en acto de servicio (en este caso a título póstumo) o a quienes cada poco, salvan una o varias vidas.

Sin embargo, se conceden alegremente a algunos conocidos sinvergüenzas. Nadie sabe decir que méritos han hecho esos personajes para merecer tales menciones, porque no han protagonizado ninguno. Suponemos que ser serviles "colaboracionistas" de esas Unidades tiene que haber influido, y éstas serían presuntamente un pago (barato dicho sea de paso) por los servicios que esta gente les presta. Lo serio es que esos "servicios" van claramente en contra de los intereses del profesional de seguridad privada.

Por palabras de alguno de sus "agraciados" sabemos que son menciones que se solicitan, y sabemos que algunas se han otorgado como parte de un Pack. Conocemos el caso de alguna que se solicitó personalmente para un vigilante de seguridad que presta servicio en un lugar cerrado al público donde no se producen heroicidades que se sepa. Sus amigos de las Unidades de Seguridad Privada decidieron la concesión, y de propina otra para el solicitante de la primera. ¿Cuales son los méritos que les hacen merecedores de tal distinción?. Realmente ninguno.

Como ávidos de protagonismo que son, estas menciones buscadas, que no ganadas, les aumentan el ego y nos demuestran que son menciones sin el mas mínimo valor. En algunas lamentables ocasiones son menciones al "colaboracionismo" que no debe confundirse con la colaboración. Esta última es la que decenas de miles de vigilantes "sin menciones" prestan cada día a la seguridad pública, siendo un pilar fundamental en los éxitos policiales, imposibles sin estos profesionales de la seguridad privada.  ¿Puede ser que eso acompleje un poco a nuestras policías?, pues quien sabe. Lo cierto es que cuestiones como sustituir el número de las Tarjetas de Identidad Profesional (TIP) de los profesionales de la seguridad privada por su número de DNI, en el que estos "representantes de los vigilantes" se proclaman colaboradores, aún cuando podría este hecho vulnerar la Ley Orgánica de Protección de Datos de carácter personal y exponer a los vigilantes de seguridad, hechos que han llevado a que sea impugnado y denunciado, puede hacernos pensar que algo de eso hay.

Corrobora toda esto que comentamos las propias declaraciones de esta gente, que sin pudor alguno se ponen en evidencia ellos mismos. Reconocen su "colaboracionismo" con las Unidades de Seguridad Privada, muestran su desproporcionada admiración por su máximo dirigente, el comisario jefe al que ven como una eminencia, y hacen suyas sus tesis en contra de la devolución del carácter de agentes de la Autoridad a los vigilantes que lo tuvieron durante mas de 100 años, contradiciendo al primer escrito-tocho al que se ha hecho mención en este artículo que perpetró esta gente defendiendo tal devolución, del que ahora ellos mismos se desdicen. ¿No creen en sus propios argumentos?, parece que no. Ahora se posicionan junto a ese comisario y en contra de sus compañeros los vigilantes. Aseguran que no es posible esa devolución, cuando solo hay algo imposible; aquello que no se intenta y por lo que no se lucha.

Decir que no consta que en esas Unidades policiales tengan en consideración a esta gente, y que son éstos los que acostumbran a ir en su búsqueda reclamando su atención, una atención que no logran obtener ni aún en la propia entrega de las inmerecidas menciones, ni antes (solo llegan como mucho a tratar con policías de cuarta fila de esas Unidades), ni después. 

Ese carácter es posible recuperarlo, solo hace falta voluntad política y serio trabajo de las fuerzas sociales. Así se lo hacen notar gente con mas cultura y formación, pero si estás del lado del enemigo, claramente defenderás la supuesta imposibilidad. Ahí se han definido estos elementos. Si a estas alturas no se tienen claros los fines e intenciones de quienes por su cuenta y riesgo se erigen "representantes del vigilante", es que se está ciego. 

¿Que defienden realmente este tipo de personajes?, ¿quienes son?, ¿por qué se les premia con inmerecidas menciones a algunos de ellos y no a otros que lo merecen mas?, ¿por que se dan casos de personajes de éstos que acuden a los actos de entrega vestidos con el uniforme, cuando no se está reconociendo a la empresa privada ni a actos meritorios realizados en su nombre ni fruto de la prestación del servicio como empleado de la empresa, sino a título particular?.

Lo dicho en el título, son menciones desprestigiadas como lo están algunos de sus receptores.



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