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domingo, 15 de junio de 2008

 ARMAS Y EXTREMISTAS

 Muchos pudimos ver el reportaje de la cadena de televisión Cuatro titulado “Papi, cómprame un Calashnikov” de Jon Sistiaga. Nadie duda a estas alturas de la clara intención anti-armas del integrista Sistiaga y su tendenciosidad y falta de rigor. No es de esto de lo que quiero hablar, pues ya estamos acostumbrados a que se manipule todo lo referente a las armas para demonizarlas.

A lo que voy a referirme es a la imagen que habitualmente se da vinculando armas con extremismo político, como quiso hacer ver con sus manipulaciones ese nefasto "periodista" en su documental. En ese reportaje se metió en un mismo cajón a las armas y a lo mas selecto de la América profunda de los USA, Nazis y Ku Klux Klan incluidos, como si formasen un todo único. Esto no es sino una gran falacia. Es innegable que grupúsculos pseudo para-militares de ideologías neo-nazis y racistas hacen de las armas su objeto de culto, pero no es menos cierto que representan una minoría en la sociedad norteamericana, donde el derecho a la tenencia y uso de armas de autodefensa está muy extendido, aceptado y reconocido. Pese a que los fanáticos son una exigua minoría, siempre son los reflejados en los reportajes y en las noticias, obviando al resto de poseedores de armas, la inmensa mayoría, que al ser personas responsables y nada conflictivas no resulta rentable retratar en esta continua manipulación.

En estas nos encontramos en España. Aquí se pretende también relacionar a las armas con el fanatismo. Y cierto es que leyendo determinados foros, uno puede llegar a esa conclusión a tenor de lo que cuatro elementos mal contados pero muy persistentes y autoritarios dan a entender en sus líneas. Nada más lejos de la realidad.

Pese a esos nada representativos sujetos que se llenan la boca de odio escupiendo barbaridades, justificando el ojo por ojo, la pena de muerte o haciendo apología de la tortura entre otras, tengo la tranquilidad de decir que en este país nuestro somos una inmensa y aplastante mayoría los que gustamos de las armas sin fanatismo alguno, y solo como un medio de diversión, coleccionismo y deportivo, no como método ofensivo.

Lo que pretendo decir es que si acaso, esos representan a la España profunda, pero en absoluto representan ni a los aficionados al tiro y/o al coleccionismo, ni a amantes de las armas en general.

En España tienen armas los agentes de policía, ejércitos, seguridad privada, cazadores, tiradores olímpicos y deportistas, coleccionistas, armeros y algunos amenazados. Todos ellos representan el lado mas positivo de los usuarios de armas de fuego, y nadie duda de que no son una amenaza para nadie. Nadie les ve como unos fanáticos ni obsesos. Nadie les ve como posibles asesinos en masa en potencia. Nadie.

En el otro lado de la balanza están los asesinos, atracadores, terroristas de todo pelaje, mafiosos, es decir DELINCUENTES, y luego en menor medida, los cuatro fanatizados que “salvarían” el país a tiros de esa “hecatombe” en que estamos sumidos si se les dejase, pues para ellos cualquier tiempo pasado fue mejor.
No nos engañemos, las armas de fuego son necesarias nos guste o no, y que las tenga el ciudadano ya está demostrado que no supone ningún problema ni amenaza, sino una muestra de libertad y Democracia. Quienes de verdad nos deben de preocupar que las tengan, los delincuentes, ya las tienen, y nada ni nadie lo puede impedir. Que no nos cieguen el puñado de extremistas que no representan a nadie, ni son nadie. La inmensa mayoría de poseedores legales y aficionados a las armas en España somos gente perfectamente normal que votamos izquierda, derecha, centro, en blanco o bien no votamos porque la política nos es indiferente viendo que todos son lo mismo.

Las armas no distinguen de ideologías, y en nombre de todas se les ha dado buen y mal uso. Las poseen representantes de todos los partidos. De todos. Ninguno las denosta si es para sí mismos. Tal vez solo cuando son para los demás.


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